¿Si un judío acepta a Jesús deja de ser judío?

Hoy en día abundan grupos religiosos que dicen ser o tener alguna relación con el pueblo judío, pero ¿Quiénes son realmente judíos?, ¿qué es un judío?, ¿es una etnia?, ¿un pueblo?, ¿existe auto conversión al judaísmo?. En este breve artículo trataré de responder estas preguntas para que no se dejen engañar por falsos grupos que no tienen ninguna relación con el pueblo judío.

¿Qué es un judío?

Según la Torá, un judío/a es quien tiene padre judío o quien hace conversión al judaísmo, siempre y cuando se mantenga dentro de la fe del pueblo de Israel, ya que si un judío comienza a adorar falsos dioses es cortado de Israel, es decir, deja de formar parte del pueblo de YHVH (Levítico 18:29; 20:3; Deuteronomio 29:18-21), y es borrado del libro de la vida (Éxodo 32:33).

El judaísmo talmúdico también cree que si un judío acepta dioses falsos deja de ser judío, ya que Rambam escribió lo siguiente: «un judío que sirve a dioses falsos es considerado un gentil en todos los aspectos» (Mishneh Torah, Avodat Kochavim 2:5).

Pero, mejor veamos lo que dice la Escritura:

«Y yo pondré mi rostro contra el tal varón, y lo cortaré de entre su pueblo; por cuanto dió de su simiente a Moloj, contaminando mi santuario, y amancillando mi santo nombre.» (Levítico 20:3)

«Quizá habrá entre vosotros varón, o mujer, o familia, o tribu, cuyo corazón se vuelva hoy de con YHVH nuestro Dios, por andar a servir a los dioses de aquellas gentes […] YHVH no querrá perdonarle; antes humeará luego el furor de YHVH y su celo sobre el tal hombre, y se asentará sobre él toda maldición escrita en este libro, y YHVH raerá su nombre de debajo del cielo: Y lo apartará YHVH de todas las tribus de Israel para mal, conforme a todas las maldiciones del pacto escrito en este libro de la ley.» (Deuteronomio 29:18-21)

Entonces, una persona puede ser judía por descendencia o por conversión, siempre y cuando no se aparte de la fe dada al pueblo de Israel, porque si un judío(a) acepta dioses ajenos como ocurre al «aceptar a Jesús» o cualquier otra religión politeísta, deja de ser judío(a), y se expone a recibir las maldiciones mencionadas en la Torá.

El cristianismo es idolatría.

El Nuevo Testamento es el texto base del cristianismo, y en ese grupo de libros se afirma que hay por lo menos dos dioses donde uno sería el padre y el otro un dios-hijo (Juan 1:1; Romanos 9:5; Filipenses 2:6; Tito 2:13; 1 Juan 5:20), eso es politeísmo, eso contradice la Torá y el resto de la Mikrá, la cual enseña que el Dios de Israel, YHVH, es uno.

«Aprende pues hoy, y reduce a tu corazón que YHVH él es el Dios arriba en el cielo, y abajo sobre la tierra; no hay otro.» (Deuteronomio 4:39)

«No temáis, ni os amedrentéis: ¿no te lo hice oír desde antiguo, y te lo dije? Luego vosotros sois mis testigos. No hay Dios sino yo. No hay Fuerte: no conozco ninguno.» (Isaías 44:8)

«Yo YHVH, y ninguno más hay: no hay Dios fuera de mí. Yo te ceñiré, aunque tú no me conociste; Para que se sepa desde el nacimiento del sol, y desde donde se pone, que no hay más que yo; yo YHVH, y ninguno más que yo» (Isaías 45:5-6)

Si un judío acepta a Jesús y las enseñanzas del Nuevo Testamento es como si estuviera aceptando a Ba’al (1 Reyes 18:21), de hecho, Ba’al significa «señor» y ese es el título que se le adjudica a «Jesús» o «Yeshúa» o «Yahshúa» como le llaman en los grupos mesiánicos.

Lo peor que le puede suceder a un judío es volverse un idólatra, y eso es lo que pretenden los grupos que buscan evangelizar judíos proclamando al ídolo del Nuevo Testamento, aunque ellos por ignorancia creen que están haciendo lo correcto, ya que el Nuevo Testamento se sustenta en versículos de la Mikrá, pero sacados de contexto.

Sólo hay dos caminos, seguir la Torá o no seguirla.

La Mikrá sólo muestra dos caminos, sigues a YHVH o no lo sigues, no hay «noajidas» en la Mikrá, guardas la Torá o no la guardas, esas son las dos opciones.

«Y acercándose Eliahu a todo el pueblo, dijo: ¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si YHVH es Dios, seguidle; y si Ba’al, id en pos de él. Y el pueblo no respondió palabra.» (1 Reyes 18:21)

«Mas si el justo se apartare de su justicia, y cometiere maldad, e hiciere conforme a todas las abominaciones que el impío hizo; ¿vivirá él? Todas las justicias que hizo no vendrán en memoria; por su rebelión con que prevaricó, y por su pecado que cometió, por ello morirá.» (Ezequiel 18:24)

Al hacer abominaciones un israelita es comparable a un gentil. 

Las naciones gentiles que vivían en Kenaán contaminaron la tierra con sus abominaciones, y perdieron el derecho a vivir en ese territorio, el cual fue entregado al pueblo de Israel, pero la condición era no comportarse como aquellas naciones idólatras.

«Porque todas estas abominaciones hicieron los hombres de la tierra, que fueron antes de vosotros, y la tierra fue contaminada: Y la tierra no os vomitará, por haberla contaminado, como vomitó a la gente que fue antes de vosotros. Porque cualquiera que hiciere alguna de todas estas abominaciones, las personas que las hicieren, serán cortadas de entre su pueblo.» (Levítico 18:27-29)

No hay auto conversión en el judaísmo.

Hay personas que han descubierto el engaño del cristianismo, y se han puesto a estudiar la Torá, algunos incluso se han circuncidado, y han comenzado a decir que son «judíos», pero eso es falso. Una persona no puede unirse al pueblo de Israel por cuenta propia, un extranjero que comienza a guardar la Torá es un extranjero residente (Deuteronomio 31:12) y recibe bendiciones por ello, pero no es un judío(a).

Para unirse al pueblo de Israel, la persona debe ser aceptada por el pueblo de Israel (Rut 1:16), y para eso primero debe hacer un curso de conversión para salir del engaño y entender como guardar los mandamientos, luego circuncidarse si es varón (Génesis 17:10; Éxodo 12:48), y finalmente hacer un juramento ante testigos autorizados por el pueblo de Israel o ante una congregación judía, porque a través de un juramento Israel entró en el pacto (Éxodo 24:7; Deuteronomio 29:12; Josué 24:24).

«Y tomó el libro del pacto y lo leyó a oídos del pueblo, el cual dijo: Haremos todas las cosas que YHVH ha dicho, y obedeceremos.» (Éxodo 24:7)