El Extranjero Justo

Todos estamos de acuerdo en que el pueblo de Israel debe guardar la Torá para recibir bendiciones, heredar la tierra, y alcanzar la vida eterna, pero, ¿Qué sucede con las personas que no pertenecen al pueblo de Israel?, ¿Deben volverse todos israelitas o existe otra alternativa para acercarse al Creador?.

La Biblia Hebrea enseña que la Ley de Moisés es obligatoria para los hijos de Israel, para los extranjeros residentes y para cualquier persona que quiera recibir bendición y tener vida eterna.

El extranjero residente.

En las Escrituras hebreas se menciona al extranjero residente (ger toshav), y se refiere a las personas que no pertenecen al pueblo de Israel, pero viven en Israel o entre los hijos de Israel, estos extranjeros no son conversos al judaísmo, puesto que los convertidos dejan de ser extranjeros, es decir, una persona que se une al pueblo judío se convierte en un judío (Shemot/Éxodo 12:48; Rut 1:16).

Si un ger/extranjero se circuncida pasa a ser un israelita naturalizado, es decir, deja de ser un extranjero, entonces la única diferencia entre un israelita y un extranjero residente (ger toshav) es la circuncisión, esto también quiere decir que el extranjero residente ya está guardando los otros mandamientos de la Torá, y solo le faltaba circuncidarse.

Veamos algunas escrituras:

«Mas si algún extranjero peregrinare contigo, y quisiere hacer la pascua a YHVH, séale circuncidado todo varón, y entonces se llegará a hacerla, y será como el natural de la tierra; pero ningún incircunciso comerá de ella.» (Shemot/Éxodo 12:48)

El extranjero residente debe guardar el día shabat.

«Mas el séptimo día será reposo para YHVH tu Dios: no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas» (Shemot/Éxodo 20:10)

«Seis días harás tus negocios, y al séptimo día holgarás, a fin que descanse tu buey y tu asno, y tome refrigerio el hijo de tu sierva, y el extranjero.» (Shemot/Éxodo 23:12)

El extranjero residente debe respetar la fiesta de panes sin leudar.

«Por siete días no se hallará levadura en vuestras casas, porque cualquiera que comiere leudado, así extranjero como natural del país, aquella alma será cortada de la congregación de Israel.» (Shemot/Éxodo 12:19)

El extranjero residente debe observar Iom Kippur.

«Y esto tendréis por estatuto perpetuo: En el mes séptimo, a los diez del mes, afligiréis vuestras almas, y ninguna obra haréis, ni el natural ni el extranjero que peregrina entre vosotros» (Vaikrá/Levítico 16:29)

El extranjero residente no debe consumir sangre.

«Por tanto, he dicho a los hijos de Israel: Ninguna persona de vosotros comerá sangre, ni el extranjero que peregrina entre vosotros comerá sangre.» (Vaikrá/Levítico 17:12)

El extranjero residente podía presentar sacrificios en el Templo.

«Les dirás también: Cualquier varón de la casa de Israel, o de los extranjeros que peregrinan entre vosotros, que ofreciere holocausto o sacrificio» (Vaikrá/Levítico 17:8)

Los extranjeros residentes deben comer animales puros.

«Y cualquier varón de los hijos de Israel, o de los extranjeros que peregrinan entre ellos, que cogiere caza de animal o de ave QUE SEA PERMITIDO COMER, derramará su sangre y la cubrirá con tierra» (Vaikrá/Levítico 17:13)

Cuando la Escritura dice «de animal o de ave que sea permitido comer», se refiere al tipo de animal, es decir, deben ser animales puros, de lo contrario no está permitido comerlos.

Los extranjeros residentes no deben comer mortecinos ni animales despedazados por fieras.

«Y cualquiera persona que comiere cosa mortecina o despedazada por fiera, así de los naturales como de los extranjeros, lavará sus vestidos y a sí mismo se lavará con agua, y será inmundo hasta la tarde; y se limpiará.» (Vaikrá/Levítico 17:15)

Los extranjeros residentes deben guardar leyes de moralidad sexual.

«Guardad, pues, vosotros mis estatutos y mis derechos, y no hagáis ninguna de todas estas abominaciones: ni el natural ni el extranjero que peregrina entre vosotros.» (Vaikrá/Levítico 18:26)

Los extranjeros residentes no pueden blasfemar el nombre sagrado.

«Y el que blasfemare el nombre de YHVH, ha de ser muerto; toda la congregación lo apedreará: así el extranjero como el natural, si blasfemare el Nombre, que muera.» (Vaikrá/Levítico 24:16)

El extranjero residente debe guardar la fiesta de Shavuot.

«Y te alegrarás delante de YHVH tu Dios, tú, y tu hijo, y tu hija, y tu siervo, y tu sierva, y el Levita que estuviere en tus ciudades, y el extranjero, y el huérfano, y la viuda, que estuvieren en medio de ti, en el lugar que YHVH tu Dios hubiere escogido para hacer habitar allí su nombre.» (Devarim/Deuteronomio 16:11)

Los extranjeros residentes deben guardar la Torá.

«Harás congregar el pueblo, varones y mujeres y niños, y tus extranjeros que estuvieren en tus ciudades, para que oigan y aprendan, y teman a YHVH vuestro Dios, y CUIDEN DE PONER POR OBRA TODAS LAS PALABRAS DE ESTA LEY.» (Devarim/Deuteronomio 31:12)

 

Los forasteros o extranjeros (no residentes).

En Deuteronomio 14:21 se menciona al forastero/nokri o extranjero/ger (no residente) como alguien que puede comer animales mortecinos, es decir, animales que han muerto por causas naturales, lo cual el extranjero residente tiene prohibido (Levítico 17:15), esto no significa que un extranjero que viva fuera de Israel no tenga que guardar ningún mandamiento, esto depende de si el extranjero quiere o no quiere hacer la voluntad de YHVH.

«Y a los hijos de los extranjeros que se allegaren a YHVH para ministrarle, y que amaren el nombre de YHVH para ser sus siervos: a todos los que guardaren el shabat de profanarlo, y abrazaren mi pacto, Yo los llevaré al monte de mi santidad, y los recrearé en mi casa de oración; sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptos sobre mi altar; porque mi casa, casa de oración será llamada de todos los pueblos.» (Ieshaiá/Isaías 56:6-7)

«Y será que, si cuidadosamente aprendieren los caminos de mi pueblo, para jurar en mi nombre, diciendo, Vive YHVH, así como enseñaron a mi pueblo a jurar por Baal; ellos serán prosperados en medio de mi pueblo.» (Irmiá/Jeremías 12:16)

Entonces, la Torá es obligatoria para Israel, para los extranjeros que viven en Israel, y para cualquier persona que quiera servir al Creador: YHVH.

No hay recompensa sin guardar los mandamientos, no hay recompensa sin guardar la Torá, si usted quiere recibir bendición y tener vida eterna, debe guardar la Torá.

«Mas el impío, si se apartare de todos sus pecados que hizo, y guardare todas mis ordenanzas, e hiciere juicio y justicia, de cierto vivirá; no morirá. Todas sus rebeliones que cometió, no le serán recordadas: en su justicia que hizo vivirá.» (Iejezkel/Ezequiel 18:21-22)

 

El noajismo es una religión inventada en el Talmud.

Ya se ha demostrado que los extranjeros residentes y los extranjeros que aman a YHVH deben guardar la Torá (Deuteronomio 31:12; Levítico 17:13-15; Isaías 56:6-7), y que si un extranjero residente se circuncida se convierte en un israelita (Éxodo 12:48), entonces, los extranjeros justos son personas no judías que guardan los mandamientos de la Torá, y la única diferencia que tienen con un israelita es la circuncisión, por otro lado, los noajidas son una religión inventada en el Talmud, noajida ni siquiera es un término bíblico.

El Eterno no hizo un pacto con Noaj (Noé), más bien hizo un pacto con todos los seres vivos del planeta, incluidas las aves, los animales y las bestias (Bereshit/Génesis 9:10), el pacto se refiere a que no volvería a destruir a todo ser vivo que habita sobre la tierra, y no tiene ninguna relación con inventar una religión para los no-judíos, ya que el único camino para acercarse al Creador es la Torá.

Noaj sabía que animales eran puros y cuales eran impuros (Génesis 8:20), porque ese conocimiento fue entregado desde el principio. Muchas de los preceptos de la Torá existían desde el principio, de otra manera Avraham no podría haber guardado el precepto, los mandamientos, estatutos y leyes (Génesis 26:5), recordemos que el mismo día shabat fue creado después de la creación de Adam y Java. (Génesis 2:3)

Los extranjeros deben dejar de creer en falsos dioses, comenzando por ese ídolo llamado Jesús o Yeshúa o Yahshúa que predican en el cristianismo. No hay lugar para ningún falso dios en el monoteísmo, porque la Torá enseña que YHVH es UNO (Devarim/Deuteronomio 4:39; 6:4; Ieshaiá/Isaías 43:10; 45:5). Por lo tanto, si un extranjero quiere hacer la voluntad de YHVH debe amar y seguir solamente al Dios de Israel: YHVH.