Ir al contenido principal

Destacados

Rescate del primogénito humano

Rescate del Primogénito Humano   Por Eliyahu ben Avraham,   Inicialmente el Eterno había dispuesto que los primogénitos de cada familia israelita cumplieran funciones sacerdotales. Sin embargo, después del evento del becerro de oro, el Eterno decidió que la familia de leví y los descendientes de Aharón cumplirían con estas funciones sagradas, debido a que se mantuvieron íntegros mientras el resto del pueblo pecaba, tal como lo podemos ver a continuación: « Y habló el Eterno a Moisés, diciendo: Y he aquí yo he tomado los Levitas de entre los hijos de Israel en lugar de todos los primogénitos que abren la matriz entre los hijos de Israel; serán pues míos los Levitas: Porque mío es todo primogénito; desde el día que yo maté todos los primogénitos en la tierra de Egipto, yo santifiqué a mí todos los primogénitos en Israel, así de hombres como de animales: míos serán: Yo YHVH.» (Números 3:11-13)   Cinco shekel de plata por cabeza. Entonces, el Eterno dispuso que se contara a los levitas que

¿Qué significa ser Santo?

Un santo no es un difunto al que se le adjudican hechos milagrosos, tampoco es alguien que se abstiene de comer carne y se mantiene soltero, sino más bien, un santo es alguien que guarda todos los mandamientos de la Ley de Moshé, esto incluye shabat, fiestas solemnes, alimentación kashrut, uso de tzitzit, leyes de pureza, entre otros.

La Torá enseña que la santidad significa guardar todos los mandamientos, como veremos a continuación: «Para que os acordéis, y hagáis todos mis mandamientos, y seáis santos a vuestro Dios.» (Números 15:40)

 

¿El extranjero es llamado a ser santo?

Dejemos que responda la Escritura: «Harás congregar el pueblo, varones y mujeres y niños, y tus extranjeros que estuvieren en tus ciudades, para que oigan y aprendan, y teman a YHVH vuestro Dios, y cuiden de poner por obra todas las palabras de esta ley» (Deuteronomio 31:12)

Desde tiempos antiguos han habido extranjeros que han creído en el Dios de Israel, y han buscado hacer su voluntad, esos son los extranjeros justos o extranjeros residentes como los llama la Escritura, y esos extranjeros son llamados a obedecer los mandamientos del Creador.

«Y será que, si cuidadosamente aprendieren los caminos de mi pueblo, para jurar en mi nombre, diciendo, Vive YHVH, así como enseñaron a mi pueblo a jurar por Baal; ellos serán prosperados en medio de mi pueblo.» (Jeremías 12:16)

 

La alimentación kashrut es requisito para ser santo.

«porque eres pueblo santo a YHVH tu Dios, y YHVH te ha escogido para que le seas un pueblo único de entre todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra. Nada abominable comerás.»(Deuteronomio 14:2-3)

«Porque yo soy YHVH vuestro Dios, vosotros por tanto os santificaréis, y seréis santos, porque yo soy santo; así que no ensuciéis vuestras almas con ningún reptil que anduviere arrastrándose sobre la tierra.» (Levítico 11:44)

«Y me serán varones santos; no comerán carne arrebatada de las fieras en el campo; a los perros la echaréis.» (Éxodo 22:31)

Entonces, si la santidad se encuentra relacionada con las leyes de alimentación, debemos respetar todas esas leyes si queremos ser santos. Una alimentación kashrut/correcta implica que solamente se pueden comer animales puros (Levítico 11), y que además han sido previamente desangrados (Deuteronomio 12:16)

Tampoco se pueden comer animales que han muerto de forma natural, ni desgarrados por fieras (Levítico 22:8), ni la grasa que cubre las entrañas, ni los riñones, ni la cola del animal (Levítico 7:23), ni alimentos provenientes de mezclas de semillas, injertos o modificados genéticamente (Deuteronomio 22:9), tampoco se puede cocinar un cabrito en la leche de su madre. (Éxodo 23:19)

 

Mantenerse puro.

Algunos piensan que las leyes de pureza eran válidas solamente cuando había templo, sin embargo, la pureza física también se encuentra relacionada con la santidad, y Dios nos ordena «ser santos», así que debemos respetar las normas de pureza en todo tiempo:

«Y descendió Moshé del monte al pueblo, y santificó al pueblo; y lavaron sus vestidos. Y dijo al pueblo: Estad apercibidos para el tercer día; no lleguéis a mujer.» (Éxodo 19:14-15)

En el texto anterior vemos varios aspectos importantes: Moshé santifica al pueblo, ellos lavan sus ropas, y se les ordena no acercarse a mujer, es decir, se les prohibió el acto sexual. Esto era necesario, porque la emisión de semen produce impureza en el hombre (Levítico 15:2), en la mujer por contacto, y en sus ropas (Levítico 15:17-18). Por este motivo, el pueblo tenía que lavar su cuerpo y también sus ropas, porque una persona en estado de impureza podía morir, debido a que estarían muy cerca de la presencia de YHVH.

Comer animales impuros, la menstruación, la concepción de un bebe, tocar un animal muerto, tocar a una persona muerta o un sepulcro o estar en una tienda donde murió una persona también produce impureza, y una persona que quiera caminar en el sendero de la santidad debe hacer todo lo posible por mantenerse alejada de lo impuro, y purificarse adecuadamente cuando la impureza es inevitable, por ejemplo, al cumplir con los deberes conyugales (Levítico 15:18).

 

El paganismo es contrario a la santidad.

Los seguidores del Talmud dicen que los textos de Deuteronomio 14:1-2, Levítico 19:27-28 y 21:5 se refieren a dejarse crecer las patillas, pero la Escritura no dice eso, sino más bien que no nos rasuremos como un acto de luto, también se prohíben los rasguños y las marcas en la piel por causa de un muerto.

«Hijos sois de YHVH vuestro Dios: no os sajaréis, ni pondréis calva sobre vuestros ojos por muerto, porque eres pueblo santo a YHVH tu Dios, y YHVH te ha escogido para que le seas un pueblo único de entre todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra.» (Deuteronomio 14:1-2)

«No cortaréis en redondo las extremidades de vuestras cabezas, ni dañarás la punta de tu barba. Y no haréis rasguños en vuestra carne por un muerto, ni imprimiréis en vosotros señal alguna. Yo YHVH.» (Levítico 19:27-28)

Entonces, la Torá no prohíbe rasurarse la barba, tampoco dice que no podemos rasurarnos las patillas, lo que enseña la Escritura es que no nos rasuremos ni nos hagamos rasguños ni cortes como un acto de luto, porque esas eran prácticas paganas que los hijos de Israel habían asimilado, como veremos a continuación:

«Y morirán en esta tierra grandes y chicos; no se enterrarán, ni los llorarán, y nadie se sajará, ni se rapará por ellos» (Jeremías 16:6)

«que venían unos hombres de Shejem, de Shilo y de Shomrón, ochenta hombres, raída la barba, y rotas las ropas, y arañados y traían en sus manos ofrenda y perfume para llevar a la Casa de YHVH.» (Jeremías 41:5)

«Porque en toda cabeza habrá calvicie, y toda barba será raída; sobre todas las manos rasguños, y cilicio sobre todos los lomos.» (Jeremías 48:37)

 

Se prohíbe consultar a magos y adivinos.

«Y la persona que atendiere a encantadores o adivinos, para prostituirse tras de ellos, yo pondré mi rostro contra la tal persona, y la cortaré de entre su pueblo. Santificaos, pues, y sed santos, porque yo soy YHVH vuestro Dios.» (Levítico 20:6-7)

 

Honrar a los padres, guardar el shabat, evitar la idolatría.

«Habla a toda la congregación de los hijos de Israel, y diles: Santos seréis, porque santo soy yo YHVH vuestro Dios. Cada uno temerá a su madre y a su padre, y mis shabat guardaréis. Yo soy YHVH vuestro Dios. No os volveréis a los ídolos, ni haréis para vosotros dioses de fundición. Yo soy YHVH vuestro Dios.» (Levítico 19:2-4)

El hecho de que la ley diga «habla a toda la congregación de Israel», no quiere decir que una persona que no sea israelita no tenga que cumplir esos mandamientos, de otra manera los no-judíos podrían hacer dioses de fundición y faltarle el respeto a sus padres, lo cual es absurdo; entonces, si el texto menciona a los hijos de Israel es porque con ellos se estaba comunicando en ese momento, pero las leyes son para todas las personas que amen y respeten al creador: YHVH.

De hecho, en Levítico 17 la Escritura enseña que los extranjeros justos deben evitar los animales impuros y no consumir sangre.

«Y cualquier varón de los hijos de Israel, o de los extranjeros que peregrinan entre ellos, que cogiere caza de animal o de ave que sea de comer, derramará su sangre y la cubrirá con tierra» (Levítico 17:13)

Cuando la Escritura dice «animal o ave que sea de comer», se refiere a los animales puros, y agrega que debe derramarse la sangre del animal, es decir, los israelitas y los extranjeros solamente pueden comer animales puros y no pueden comer sangre.

Los israelitas y los extranjeros justos no pueden comer mortecinos ni animales despedazados por fieras:

«Y cualquier persona que comiere cosa mortecina o despedazada por fiera, así de los naturales como de los extranjeros, lavará sus vestidos y a sí mismo se lavará con agua, y será impuro hasta la tarde; y se limpiará.» (Levítico 17:15)

En Levítico 17:15 dice que un extranjero queda impuro si come de un animal mortecino, y se le insta a purificarse y a lavar sus ropas, pero en Deuteronomio 14:21 dice que un extranjero puede comer de un animal mortecino, esto se debe a que hay extranjeros justos y forasteros que no obedecen las leyes del Creador.

 

El cristianismo es idolatría.

Es necesario recordar, que un cristiano jamás alcanzará la santidad porque al poner a un falso dios-hombre entre YHVH y la humanidad transgreden el primer mandamiento, debido a que no hay ningún dios, ni semi-dios entre YHVH y la humanidad, puesto que el Tanaj enseña claramente que YHVH es uno, y también dice: «No tendrás dioses extraños delante de mí» (Deuteronomio 5:7)

«Aprende pues, hoy, y reconsidera en tu corazón que YHVH es el único Dios arriba en el cielo, y abajo sobre la tierra; no hay otro.» (Deuteronomio 4:39)

«Oye, Israel: YHVH es nuestro Dios, YHVH uno es.» (Deuteronomio 6:4)

«Yo soy YHVH, y ninguno más hay; no hay Dios fuera de mí.» (Isaías 45:5)

En definitiva, con estos ejemplos debería quedar claro que la santidad se encuentra relacionada con la obediencia a toda la Torá, entonces, si usted quiere alcanzar la santidad, debe evitar el consumo de animales impuros, no seguir costumbres paganas como rasurarse cuando está de luto, no consultar a magos ni adivinos, no tocar cuerpos muertos, creer solamente en YHVH Dios, evitar todo tipo de idolatría, respetar a los padres, hacer misericordia, ser humilde, guardar el día shabat, las fiestas solemnes, y  cualquier otro mandamiento.

Es importante recalcar que hay leyes e instrucciones exclusivas para levitas, esas no las puede observar un judío ni un extranjero justo, tampoco se pueden ofrecer sacrificios de animales, porque los sacrificios sólo se pueden hacer en el Templo (Deuteronomio 16)

 

Entradas populares