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Rescate del primogénito humano

Rescate del Primogénito Humano   Por Eliyahu ben Avraham,   Inicialmente el Eterno había dispuesto que los primogénitos de cada familia israelita cumplieran funciones sacerdotales. Sin embargo, después del evento del becerro de oro, el Eterno decidió que la familia de leví y los descendientes de Aharón cumplirían con estas funciones sagradas, debido a que se mantuvieron íntegros mientras el resto del pueblo pecaba, tal como lo podemos ver a continuación: « Y habló el Eterno a Moisés, diciendo: Y he aquí yo he tomado los Levitas de entre los hijos de Israel en lugar de todos los primogénitos que abren la matriz entre los hijos de Israel; serán pues míos los Levitas: Porque mío es todo primogénito; desde el día que yo maté todos los primogénitos en la tierra de Egipto, yo santifiqué a mí todos los primogénitos en Israel, así de hombres como de animales: míos serán: Yo YHVH.» (Números 3:11-13)   Cinco shekel de plata por cabeza. Entonces, el Eterno dispuso que se contara a los levitas que

¿Quién es el segundo señor del Salmo 110?

Uno de los conceptos fundamentales de las Sagradas Escrituras, es que YHVH Dios es UNO (Deuteronomio 4:35), eso fue lo que enseñaron los profetas, es decir, la unicidad del Creador (Ieshaiá/Isaías 45:5; Tehilim/Salmos 83:18). Entonces, si alguien le dice que hay dos o tres dioses/personas en uno, no le está hablando de la Biblia hebrea, sino de paganismo.

Los dioses dobles o triples eran característicos de los pueblos idólatras, de los cuales YHVH dijo: «no adorarás a ningún otro dios» (Shemot/Éxodo 34:14), esto no quiere decir que hayan otros dioses, sino que los otros dioses no existen, por eso son falsos, porque son producto de la imaginación humana.

A pesar de esto, en el Nuevo Testamento podemos ver que se cita maliciosamente el Salmo 110:1 como si se tratara de dos seres divinos, ya que lo transcriben de esta manera: «Dijo el Señor a mi Señor siéntate a mi diestra…», y esto es muy simple de comprender. Obviamente no hay dos señores en el cielo, ni dos dioses, ya que eso sería una contradicción.

 

¿Qué dice el Salmo 110:1?

Veamos el texto hebreo

לְדָוִ֗ד מִ֫זְמֹ֥ור נְאֻ֤ם יְהוָ֨ה ׀ לַֽאדֹנִ֗י שֵׁ֥ב לִֽימִינִ֑י עַד־אָשִׁ֥ית אֹ֝יְבֶ֗יךָ הֲדֹ֣ם לְרַגְלֶֽיךָ׃

Transliterado queda:

Le-David mizmor, neum YHVH la-adoni shev li-mini ad ashit oibeja hadom le-ragleja

Traducido queda:

«Para/a David un Salmo, dijo YHVH a mi señor: siéntate a mi derecha hasta que ponga a tus enemigos por estrado a tus pies»

Entonces, tenemos dos opciones.

La primera opción es que en realidad es un Salmo dedicado al rey David, y el texto diría: «para David un Salmo», y en ese caso el segundo señor que aparece en el texto sería el rey David, ya que «Señor/Adon» puede aplicarse a cualquier persona en señal de respeto.

La otra opción es que el rey David estaba hablando en tercera persona, y en este caso, el segundo señor es el mismo, de hecho, esto lo confirma la misma Escritura, en 1 Melajim/Reyes 5:3 dice que YHVH puso a los enemigos del rey David bajo la planta de sus pies.

«Tú sabes como mi padre David no pudo edificar casa al nombre de YHVH su Dios, por las guerras que le cercaron, hasta que YHVH puso sus enemigos bajo las plantas de sus pies.« (1 Melajim/Reyes 5:3)

Queda demostrado entonces, que el segundo señor que aparece en Salmo 110:1 es David, puesto que el Eterno puso a sus enemigos bajo las plantas de sus pies.

Entonces, cuando la Escritura dice: «Dijo YHVH a mi señor», es como si dijera: «Dijo YHVH al rey David», ya que la palabra «adon/señor» se utiliza en referencia a cualquier persona en señal de respeto.

 

¿Qué significa sentarse a la diestra de YHVH?

Siéntate a mi diestra quiere decir: «bajo la protección de YHVH», aunque también se relaciona con el poder de YHVH, veamos algunos ejemplos:

Tehilim/Salmos 17:7 «… los que se refugian a tu diestra»

Tehilim/Salmos 18:35: «… tu diestra me ha sustentado…»

Tehilim/Salmos 60:5: «… haz que tu diestra nos salve…»

Tehilim/Salmos 63:8: «… tu diestra me sostiene con vigor»

Shemot/Éxodo 15:6: «… tu diestra, oh YHVH, destruye al enemigo»

En definitiva, el Salmo 110 es un canto en el que se relata como YHVH le ofreció protección al rey David, y la obtención de la victoria sobre sus enemigos, lo cual se cumplió (1 Melajim/Reyes 5:3).

 

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