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Rescate del primogénito humano

Rescate del Primogénito Humano   Por Eliyahu ben Avraham,   Inicialmente el Eterno había dispuesto que los primogénitos de cada familia israelita cumplieran funciones sacerdotales. Sin embargo, después del evento del becerro de oro, el Eterno decidió que la familia de leví y los descendientes de Aharón cumplirían con estas funciones sagradas, debido a que se mantuvieron íntegros mientras el resto del pueblo pecaba, tal como lo podemos ver a continuación: « Y habló el Eterno a Moisés, diciendo: Y he aquí yo he tomado los Levitas de entre los hijos de Israel en lugar de todos los primogénitos que abren la matriz entre los hijos de Israel; serán pues míos los Levitas: Porque mío es todo primogénito; desde el día que yo maté todos los primogénitos en la tierra de Egipto, yo santifiqué a mí todos los primogénitos en Israel, así de hombres como de animales: míos serán: Yo YHVH.» (Números 3:11-13)   Cinco shekel de plata por cabeza. Entonces, el Eterno dispuso que se contara a los levitas que

Filacterias o tefillin, ¿simbólico o literal?

Los tefillin o filacterias fueron inventados por una secta que apareció alrededor del siglo II aec, a los cuales se les conoce como los perushim o fariseos, y el mandamiento inventado consiste en unas cajitas de cuero que contienen pergaminos con textos bíblicos que se amarran en el brazo izquierdo y en la cabeza.

La palabra de YHVH, el Tanaj, debe interpretarse considerando el contexto global de las Escrituras y las enseñanzas de los profetas, es decir, no se pueden inventar leyes a partir de un solo versículo (Devarim/Deuteronomio 4:2), como solían hacer los fariseos.

Lo cierto es, que en ningún lugar de la Torá dice que debemos escribir pequeños pergaminos y esconderlos en cajitas de cuero, para luego amarrarlas en la frente y en el brazo.

Un datos interesante, es que el tefillin más antiguo data entre los siglos I y II aec, y en su interior fue hallado un pequeño pergamino con los «10 mandamientos». Esta diferencia con los tefillin actuales que contienen porciones de Deuteronomio 6, 11 y Éxodo 13, demuestra que los tefillin son un mandamiento inventado sin fundamento en la Torá.

Entonces, lo que la Torá enseña en Devarim/Deuteronomio 6, es que debemos memorizar y poner por obra «las palabras» de la Torá, y también dice que debemos hablar esas «palabras» estando en casa, andando por el camino, decirlas a nuestros hijos, y repetirlas acostarnos y al levantarnos, pero al llegar al versículo 8, algunos se confunden, porque el profeta comienza a escribir en lenguaje simbólico diciendo: «y las atarás por señal en tu mano, y estarán por frontales entre tus ojos». ¿Qué quiere decir esto?

 

Textos similares que son simbólicos.

En el judaísmo bíblico original, todos comprendían que Deuteronomio 6:8 era un simbolismo que hace alusión a memorizar los mandamientos y ponerlos por obra, y esto lo podemos confirmar al leer textos similares en el resto del Tanaj.

«Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre. Y no abandones la enseñanza de tu madre; Porque son corona de gracia para tu cabeza, Y collares para tu cuello.» (Mishlei/Proverbios 1:8-9)

«Misericordia y verdad no te desamparen; átalas a tu cuello, escríbelas en la tabla de tu corazón» (Mishlei/Proverbios 3:3)

«Guarda, hijo mío, el mandamiento de tu padre, y no dejes la ley de tu madre; átala siempre en tu corazón, enlázala a tu cuello.» (Mishlei/Proverbios 6:20-21)

«… Daré mi ley en sus entrañas, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo.» (Irmiá/Jeremías 31:33)

«Pónme como un sello sobre tu corazón, como un signo sobre tu brazo» (Shir Hashirim/Cantares 8:6)

 

Conclusión.

Entonces, si en otros textos del Tanaj se habla simbólicamente de atar y escribir instrucciones en el brazo, en el cuello, en la cabeza y sobre el corazón, quiere decir que todo eso es simbólico, de lo contrario tendríamos que mantener un collar con las leyes de Dios colgando del cuello, o hacernos un tatuaje con las leyes en la frente y otro en el pecho.

En definitiva, lo que YHVH quiere es que le respetemos y que guardemos sus mandamientos (Kohelet/Eclesiastés 12:13), no solo los famosos «10 mandamientos», sino todos los que sean aplicables, porque no hay otra manera de ser santo (Vaikrá/Levítico 20:7-8)

 

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